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Leyendo a Blagdaros, me se rompe el corazón con ésta noticia. ¿Os acordais de Arnold Schwarzenegger recibiendo disparos, golpes y demás josconcios que le iban dejando la cara como un mapa en Terminator 2? ¿O la imagen del huevo saliendo de la reina en Aliens? ¿Las mandíbulas del depredador cuando se sacaba la máscara? ¿Los cortes de la cara de Eduardo Manostijeras y el arte que tenía moviéndolas? ¿Tom Cruise todo zarrapastroso y tocando el clavicordio mientras decía aquello de “Claudia, has sido una niña muy, muy mala”? ¿Lo triste que resultaba el Pingüino interpretado por Danny DeVito? ¿Cuando el T-Rex se tragaba la cabra?

Pues lo siento, gente, pocos quedan ya capaces de crear aquellas obras de arte e ingeniería. Descansa en paz, genio del latex y los pinceles.

Buenas noches, queridos melómanos. Hace un par de semanas compré (de verdad) la banda sonora de la última Indiana. Y escuchando y escuchando, y disfrutando con temas como el Irina´s Theme, Call of The Crystal, (que básicamente son las notas que conforman el tema del arca de la primera peli, pero desordenadas y con un crescendo que te cagas), me encontré la magnífica The Jungle Chase, que se puede dividir en dos partes que coinciden con mis dos planos favoritos de la peli.

La primera parte dura dos minutos. En la película, Indiana se hace con el control del camión que los lleva secuestrados a él, a Mutt y a Marion. Mientras Marion conduce, Indiana suelta un bazookazo que hace reventar el vehículo encargado de abrirse paso por la selva. Irina se da cuenta de que Indiana ha escapado y va a por ella. El primer plano muestra a Irina acercándose a la cámara y mirando a lo lejos, el segundo muestra a traves de sus piernas (Spielberg, voy a mirar una foto que hice y luego te demando) el camión en el que Indy and Co. se acercan, a una decena de metros, y el tercero, y éste es el primer plano del que hablo, nos vuelve a mostrar a Irina con miedo, apretando contra ella la calavera, como si fuera una niña pequeña a la que quieren robar su juguete. En la película ya lleva un rato sonando la música de John Williams. En el disco el tema aparece cortado, empezando en ese momento. Dos minutos después, tras ver a los personajes y a la calavera cambiar de vehículos constantemente, Irina vence a Mutt a un duelo de espadas y éste cae encima del coche que conduce Indy. Mutt se pone de pie y le dice, básicamente, “¿qué miras? ¡acelera que se escapa!”

Y aquí viene la segunda parte del tema, a partir del 1:56, coincidiendo con mi segundo plano favorito. Que por desgracia dura poco: Irina en la parte de atrás de su coche, con un pie en el asiento y el otro en el respaldo, con la calavera otra vez en su poder, mirando a los vencidos con una sonrisa mientras escapa a toda velocidad.

Bueno, y sigo escuchando y encuentro en el tema Hidden Treasure and The City of Gold unas cuerdas con un ritmo, que yo ya había escuchado en alguna parte. Concretamente hace un par de años mientras veía una de las mejores escenas de Spielberg de toda su carrera, cuando los trípodes salen del suelo del cruce ante la mirada flipada de Tom Cruise. Aquí cacho uan de Indiana, y aquí cacho tú de La Guerra de Los mundos. Comparen y me cuentan. Pero bueno, mientras alguien se plagie a sí mismo, no hay problema, ¿ou?

Bueno, pues aquí va el leitmotiv que compuso Alan Silvestri en 1992 para la película La Muerte Os Sienta Tan Bien. Y aquí la música que compuso Williams para el momento en el que Tom Cruise llevaba una bolsa con sus propios ojos y se movía como Peter por su kelo en la jefatura de policía de Minority Report. Jeje, en la de Minority, cuando la cosa se pone cañera, describe a Tomasito corriendo detrás de sus ojos, que se le habían caído, rodando cuesta abajo…

Pues sí. Éste post suena a crítica. Nada más lejos de la realidad. Vamos que yo soy John Williams y me mando un meil que diga: “Oye, neno, ¿pero tú sabes lo que es hacer algo nuevo después de sesenta años creando y grabando? ¡Que yo he hecho de tó, desde jazz a fanfarrias olímpicas! ¡Que sólo hay siete notas y un puñao de bemoles! ¡¡Pues sesenta años explotándolos!!”

Cuanta razón, jefe. ¡¡¡Y si acabamos de hablar del rey, demos la bienvenida al príncipe, el grandísimo James Newton Howard!!! ¿Y qué os pongo yo de éste? Bueno, os dejo con dos temas de diferentes bandas sonoras de M. Night Shyamalan, al que ni critico ni alabo, porque rodando es dios, pero escribiendo… La primera, The Hand Of Fate – Part 1, climax de la película Señales, que a mín justoume. Podeis observar que donde Williams es un genio con el viento para llevar la orquesta a lo más alto, Newton Howard es el amo y señor de las cuerdas, especialmente el violín. Para mí, ésta es una de sus mejores piezas, sobre todo a partir del 3:27, donde empieza la tensión que acaba desatándose en el 3:50, después casi un minuto de calma, y más tralla al final. El puto amo. La segunda, The Great Eatlon, acompaña las imágenes finales de La Joven del Agua. Una Maravilla.

Bueno, os dejé dos piezas de acción. Pero el tipo, que también salió del jazz, tampoco se queda corto en piezas más intimistas… moñas o como querais llamarlas. Otro día. Ahora me voy a leer Tintines.

Bueno, bueno, bueno. Y nosotros pensando que el problema de ésta película era que el Ford iba a ser un viejales, (ja, quien me diera tener esa vejez cuando llegue la mía). No, el verdadero problema de ésta película, que lo tiene, y enorme, es la historia. Lo que buscan. No le pega. Que se podría haber mejorado si al final, en vez de decir, bueno, ya que podemos mostrémoslo todo, dijeran, es mejor sólo insinuar.

Y la última escena, qué coño, tampoco está mal como critican algunos. Sobre todo cuando se abre la puerta de la iglesia y el viento lleva el sombrero hasta los pies de Mutt, que hace amago de ponérselo hasta que llega Indiana y se lo saca con cara de “ya te gustaría”. En fin… como el fallo es la historia que han elegido, yo ya estoy esperando para la quinta, que en ese sentido, peor no va a ser. Casi imposible.

Porque el resto de la película… ¿Cuándo repetimos? ¿El domingo? ¡Perfecto!

Aiss, cabritos… Bueno, por si algún día cae una bomba atómica, ya estoy mirando de comprar una nevera bien grande pa mí y pal gato. ¡Gracias por la idea!

En la barra de un bar, al lado de los periódicos, había una revista del corazón. Cuando me puse a remexer por ahí a ver qué más había, saltó una chispa en mi cerebro y cogí la revista fijándome en la portada. Mi corazón se rompió en mil pedazos. “No, ella no”, pensaba. No quise leer y dejé la revista donde estaba.

Así que llegué a casa, le dí al guguel, que para algo está, y “sí, ella sí”. Ella también ha caido.

Brittany Murphy, con una filmografía que no es nada del otro mundo, pero con una personalidad y una presencia que le chorrea por las orejas, y preciosa, también ha caido. Y no lo entiendo, jamás entenderé qué es lo que lleva a alguien a estropearse tanto en busca de la belleza. Nicole Kidman, guapísima hace cinco años, ahora mismo tiene la cara como si fuera un globo. Y por no hablar de las morros que pone Renee Zellwegger, o como carallo se escriba, desde Chicago. Pero lo de Brittany me ha chocado mucho, porque no debe tener ni treinta años. Tronca, mírate ¿era necesario?

Joer, qué putada, ahora resulta que la calavera de cristal que busca Indiana Jones en su última película, ha sido requeteinvestigada y es más falsa que un billete de tres euros. Que parece ser que estaba hecha por los mayas incas aztecas (táchese lo que proceda, o no, que si se tacha no vale), pero se descubrió que contiene una película de agua que data del siglo XIX. Pero bueno, entonces falsa, tampoco es. Menos antigua, vale, pero existir, existe.

Como también existe el Arca de la Alianza en la que Moisés dejó las tablas en las que escribió los diez mandamientos que Dios le mandó al móvil, que fue encontrada por Indiana en la primera película. O como también existen las cinco piedras de Shankara que Indy buscaba en la segunda peli. Que al final sólo encontró tres, el pobre, y menudos chispazos que daban cuando se juntaban, por cierto. O como también existe el maravilloso Santo Grial de “La Última Cruzada”, que fue la copichuela que utilizó Cristo justo antes de morirse de un coma etílico, y que a Sean Connery, con una herida de bala en el estómago, un trago le sentaba mejor que a mi colega el Grungie un eferalgan. Que ya es decir.

Pero no, la calavera es la falsa. ¡¡Pero, cenutrios, si es la única que existe!! Que me maten si lo entiendo. Y si me matan, que sea ella… rrrrrrrr…

Sí, ok, ya sé que la calavera en la peli seguramente tendrá algún tipo de poder sobrenatural o dirán que está hecha por extraterrestres. Me hago cargo de la situación, y sigo diciendo que sois unos cenutrios. Hala.

Pues yo veo a Chuck Berry, los Who y a Eddie Van Halen, mínimo.
Jo, cómo me gusta ésta película. Y esa Epiphone del año cincuenta y hdfkhskd…

Afilando las cuchillas.

Todo un año esperando, viendo fotos en revistas, trailers en internet, globos de oro, nominaciones a los oscars y demás. Y aunque no. Recuerdo lo nervioso que estaba aquella tarde de enero del 98, entrando en el cine para ver Sleepy Hollow. Sin internet, premios ni leches. Era de Tim Burton, era nueva, y para mí era una obligación. Me senté en la butaca, como si estuviera desenvolviendo un regalo, y cuando las luces se apagaron, me dió un vuelco el corazón. Ya está, ahí empieza. Todo ésto es una moñada, pero fue lo que pasó.

Navajada namber uan. A la yugular.

Me siento en la butaca para ver Sweeney Todd. Burton me había perdido algo en éstos diez años. Ni vuelcos ni nerviosismos. Pero bueno, sigue siendo una obligación, sin duda. Aunque me negara a ver Charlie y la Fábrica de Chocolate en el cine. Más que nada por miedo. Supongo que ésta y El Planeta de los Simios son sus peores películas. Pero bueno, ahí estoy en la butaca, comienza la peli, retumba el órgano sobre los títulos de crédito y yo pensando, “joer, cómo se sale el sonido de los cines, qué órgano más atronador, mooola”. Y la peli empieza bien, bla bla bla… que me quedé sopa, vamos. Pero es que tenía sueño… creo.

En serio, que me estaba gustando lo que veía. Pero bueno, entre canciones que no me engancharon y demás, pues no me pegué demasiado.

Navajazo dos, por si acaso.

Me bajé la banda sonora. Quiero decir, me compré la banda sonora. Más que nada porque estaba hasta los huevos de ver el disco en iTunes, ahí abajo, apareciendo cada vez que escuchaba algo que fuera del artista Soundtrack. De ver el disco y las cinco estrellitas que lo acompañaban. ¿Tan bueno había sido? ¡Que sea la última vez que me quedo sopa en el cine! Y lo escuché, con el gran Opening Titles, órganazo incluido, No Place Like London, Epiphany, la gran A Little Priest, y sobre todo, y menos mal que aquí estaba despierto en el cine, la segunda versión de Johanna. Ésta secuencia es genial, la mejor de la película. Y el disco es brutal. Hipnótico, trágico, cantado maravillosamente, rápido, lento, tiene todo. Menos imágenes, claro.

Navajazo tres, para rematarlo.

Me bajé la película, quiero decir, volví a verla en el cine. ¡¡No, me la bajé!! ¡¡Y no una vez, sino cinco archivos diferentes!! ¿Qué pasa, SGAE y demás autoricistas? ¿Me devolvereis el dinero del canon por cada DVD que tengo lleno de fotos que yo he hecho? Pues iros (con d) al carajo, estamos en paz.

Pues eso, y… no tengo nada que decir. Sólo una cosa, el final, con ese plano, la cámara alejándose por la puerta, perfecto. A ver si sale ya el máldito DVD. La mejor película de Burton. De todas las que hizo. Y que yo diga esto… No voy a poner ningún video, pero ahí os va el poster.

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Mischief! Mischief! (managed, joer, qué friki soy).

Antes de nada, un video, que se cumplen cien años del nacimiento de David Lean, y es algo que hay que celebrarlo. Bueno, tampoco mucho que el tío lleva como quince o veinte años muerto y le va a dar igual. Hala, ahí va una escena suya, a prueba de paciencias forjadas en el estilo Mtv, espectaculo ajeno a la informática, y frases como “Mi nombre es para mis amigos”, bofetón en la cara para Omar Shariff.

La tele fue la que me enseñó lo que era el cine. Esos sábados por la tarde viendo las películas de Amblin´ que daban en la primera… Esos panorámicos destrozados por el 1.33:1 de la pantalla… que si era un 1.85:1, bueno, pero como fuera un 2.35:1, destroce total.

Me explico. Las cámaras de cine tienen diferentes formatos. Los más comunes, en los tiempos que corren, son 1.85:1, 1.77:1, 2.35:1, 2:40:1… la diferencia entre los dos primeros o los dos últimos son pocas. Depende de la cámara, la lente, el negativo y chorradas varias. (Atención, no tengo ni idea, si alguien quiere decir que no depende de nada de eso, adelante, está en su casa, en serio). Y el televisor sólo tiene un formato, el 1.33:1, 4/3 o como querais llamarle. O más bien tenía, porque ahora tenemos los televisores panorámicos, que para mí son un timo, porque se ven como el culo. Desde mi humilde punto de vista. Esos nuevos televisores tienen un formato 16/9, equivalente al 1.85:1 que decíamos antes. Bien, los números son la relación de la anchura de lo que vemos por su altura. Para ponerlo fácil. Si mi pedazo de televisor del año catapum tiene una pantalla de, por ejemplo, un metro de alto (ojalá), tendrá un metro y treinta y tres centímetros de largo. Más o menos. ¿Entonces cómo hacemos para poder ver una peli rodada en 2.35 en nuestra tele de 1.33? ¿Eh? ¿Tio listo?

Qué lío de números, qué lío de puntos y no me entero de na. Yo tampoco, así que mejor unas fotingas para despejarnos un poco y verlo todo más claro.

Bueno, aquí llega el artizta con su peli, que decidió rodar en 2.35. Por ejemplo, la foto horrenda de abajo que parece sacada de Beverly Hills 90210.

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Fácil y sencillo. La anchura de la imagen es 2.35 veces mayor que su altura. Y para visionarlo en el televisor, algún avispado tuvo ésta idea.

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¡AAAARGH! ¿Pero qué es ésta basura? ¿Dónde están los personajes que faltan? ¿Porqué tiene tanto ruido la imagen? (Que aquí no lo tiene, pero lo tiene, ejem). ¿És esto lo que quería el director? Ni de coña. Y en éste ejemplo, bueno, vale, pero imaginaos que están sólo en el plano Diego, el de la izquierda de todo, y Ale, a la derecha. No veríamos a ninguno, o en el mejor de los casos, moviendo la imagen para centrarnos en lo que queremos ver, que tambien se hacía, sólo a uno de ellos. Cómo en Hook, en 1.33. La imagen me mostraba a Peter con sus hijos, hablando con la vieja Wendy, a quien sólo escuchaba. Pero la imagen se mantiene en Peter durante toda la conversación. ¿Qué pasa, porqué no cambia el plano a ella? En el dvd, en 2.35, descubro que Wendy está en el mismo plano, pero gracias al recorte de la tele, desaparece. Así, sin más, interpretación de la actriz y composición del plano al carajo. Pero bueno, porque era Spielberg, que si llega a ser Kevin Smith lo de la composición tampoco se iba a notar mucho.

Solución, ésta.

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Esas dos franjas negras. Que mantienen intacto el formato 2.35. ¿Que es un 1.85? Dos franjas más estrechas. Punto. Se llama Letterbox, buzón, el mejor invento para la tele, después de Humor Amarillo. Cada vez que veía que una película comenzaba y mantenía las dos franjas después de los créditos, (que esa era otra, empezar bien en 2.35 y justo después de “Dirigido por Menganito de Tal”, tracatrá, puñalada trapera y un 1.33 como una casa) era la persona más feliz del mundo. Tengo que decirlo, aunque igual no parece una buena película, pero para mí poder ver en TVE1 Jungla de Cristal III en panorámico, fue casi una experiencia religiosa. Vaya planos.

Bien, toda esta chorrada viene a que a partir de ahora voy a hacer mis fotos panorámicas en Letterbox, por aquello de homenaje a mis tiempos de felices sorpresas con la tele.

Y digo yo, que para decir esto no hacía falta haber escrito tanto.

Puta mierda joder ya.

¿Estoy algo estresado? No, qué va. Desde que empezó el año, soy la alegría de la huerta. Me dije, tienes que hacer tal cosa. Y la hice. Tienes que hacer esta otra. Y la hice. Tienes que dejar de hacer eso, y lo hice, y después dejé de hacerlo. Y esta nueva… mentalidad, resulta que es, incluso… cómoda y agradable. Me siento bien, ¿a qué huelen las nubes?

Toda esta gilipollez viene a que ayer terminé mi relación más duradera (exceptuando el playmobil que me regalaron con cuatro años y que ahora me mira desde encima de la pantalla), y lejos de sentirme mal, me siento libre, qué coño. De vez en cuando me acuerdo de los buenos momentos, pero… doce años se dicen pronto, y fueron los mejores de mi vida, pero presiento que ahora empiezan los mejores del resto de mi vida. Adios, gurbai, nunca te olvidaré, besitos, Marlboro, sabes que no es por tí, soy yo, quedamos como amigos, no llores, llámame, quiero saber que estarás bien.

(En realidad lo dejo porque me han salido más pretendientas, pero ojos que no ven…)

Bueno, hoy es el día de los del “cuelga tú, no, cuelga tú, no cuelga tú… click… tuuut tuuut tuuut… ring ring, ¿si?, ¿porqué me has colgado?”, así que muchas felicidades a todos los enamorados, y si alguien cumple hoy años, pues muchas felicidades también. Os dedico las imágenes que yo esperaba ver desde hace mucho tiempo y que hoy salieron por fin…

-Damn, I thought that was closer!(o como se escriba) -¡Amén, hermano!

Vaya, me acabo de enterar de que una semana antes también se había muerto Brad Renfro… cri, cri… Ah, que a este no lo conocéis. Sí, joer. Si visteis La Chorrada   El Cliente, que dirigió Joel Schumacher (este le da a todo) allá en los lejanos noventa, con Tommy Lee Jones y la preciosa Susan Sarandon, pues él era el chico que era testigo de un crimen. Creo. Y si visteis Sleepers, él era el cativo rubio con más cara de cabrón, que luego creció y se convirtió en abogado con la cara de Brad Pitt.

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Y para mí ésta es su mejor película, dirigida por Bryan Singer, acompañado por Ian McKellen y Bruce Davison (actorazos), que aquí a alguien se le dió por titular Verano de corrupción. Interpreta a un pequeño cabroncete que averigua que un vecino suyo en realidad es un nazi fugitivo, pero que vive tranquilamente sus últimos días con otra identidad. Que no es que esté loco, si no que se cambió el nombre, leñe. El personaje de Renfro lo amenaza con entregarlo a los jodíos… a no ser que el viejito lo aguante y le cuente su vida y sus fechorías.También anda por ahí David Schwarzflinferfain (Ross), haciendo de profesor bastante puteado por el rapaz.

También hizo Bully, película en la que unos cuantos adolescentes se comportan como adolescentes, hasta que se aburren y matan a otro, más o menos. Un poco salvaje, pero bien interpretada, y en la que gente como Michael Pitt o el peor John Connor posible en Terminator 3 empezaban sus carreras.

Y poco más le dio tiempo a hacer al pobre chavalín. Drogarse (éste sí que se drogaba, y a lo bestia), actuar, dormir, robar, perder pelo…

Así que digo yo, y ahora es cuando se me va la olla, dos jóvenes actores mueren con una semana de diferencia, ambos con calvicie incipiente, veintipico años, interpretaron a gays, muerte por ingestión de productos químicos… ¿casualidad (por supuesto) o la obra de algún villano puritano y envenenador de celebridades? Escalofriante, ¿verdad? Pensad en ello, y si cumplís las características antes citadas, tened miedo, y cuidao con lo que os echan en el vaso. ¿Quién será el siguiente?

Lo que está sonando en el móvil de Xiana

Be My Baby, de Vanessa Paradis. Y vamos haciendo memoria para sacar el Xiana´s Greatest Hits. Pista 1 - House Of The Rising Sun, The Animals Pista 2 - Simple Man, Lynyrd Skynyrd Pista 3 - Girls Girls Girls, Motley Crüe Pista 4 - Even Flow, de Pearl Jam Pista 5 - You Give Love a Bad Name, de Bon Jovi Pista 6 - Ball And Chain, de Janis Joplin

Día de Nuestro Señor

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Flickalo!

Mira que os molan estos…

¡Miao!

Pos esto es todo, amigos. Para cualquier chorradita, por chorras que sea, no os corteis y mandadme un meil de esos a tylerrip@hotmail.com