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Primero un wideo.

Ayer fuimos a trabajar a Outeiro de Rei, allí donde está un zoo que tengo que ir a visitar pero en cuanto pueda; y casi nieva, pero al final se quedó en aguanieve cutre. Y a la vuelta llamaron los autopisteros, que al final sí que se iba a trabajar esa noche. Y como habían dicho que no se trabajaba hasta la noche de hoy, por las lluvias, pues nos cagamos un poco en todos los santos. Así que cuando llegué a casa me metí en cama, para estar fresco cual lechuga a las diez. En medio sueño me llamó mi encargado para decirme lo de siempre, que al final no. Y es que a la lluvia se la suda lo que piensen en el ministerio, eso está claro, y si tiene que llover, va a llover. Así que me dije, bueno, ya que no trabajo, voy a levantarme, ya que estar tirado en cama para ná es tontería. Pero como estaba medio viendo Cuatro bodas y un funeral, era la segunda boda y me estaba descojonando de lo poco que veía, pues le dí hasta casi el principio donde me había quedado dormido, y me puse a verla ya con más atención. Pero mi almohada es mucha almohada. Volví a quedarme sopa. Y soñé. Aviso a navegantes, a partir de esta frase, muchas idas de olla.

Me habían dado una beca para irme a estudiar a Nueva York, del viaje no recuerdo mucho, la verdad, sólo de la llegada. También venían David, Jorge, Diego, y no sé si visteis la seríe Cómo conocí a vuestra madre, pues también estaba con nosotros el grandote de Minnesota, Marshall. Se encargaban de nosotros dos chicas, que tal y como nos trataban calculo que nosotros debíamos tener como mucho dieciseis años y éramos unos gamberros de cuidado. Nos alojaron junto a otra mucha gente en una peazo casa acojonante, era como si reformaran el partenón y dejaran las columnas y un par de metros hacia dentro hicieran una mansión, con una puerta enorme en cada lado. Así que dejamos los petates en nuestras habitaciones y mientras Diego y Jorge se iban a a dar una vuelta por la ciudad, David y yo nos quedamos con Marshall, que era un cándido y nos decía, tengo que estudiar, dejarme solo, no toqueis mis cosas, por favor; y nosotros, hola, qué haces, qué es esto, de dónde vienes, hala, qué cosa más chula, qué es, vente con nosotros no te aburras… Nos faltaban cuernos, rabo y tridente. Y el Marshall tenía dos lanchas hinchables (?) encima de un armario, y allí mismo nos pusimos a hincharle una, destrozando todo lo que había en su habitación, hasta que finalmente no sé con qué tocó, que explotó. Y vaya risas. Así que Marshall acabó por echarnos educadamente. Pero le habíamos robado la otra, y nos fuimos a la carretera que rodeaba la casa, que era una cuesta, la subimos, hinchamos la lancha, David se metió dentro, y yo lo empujé carretera abajo.

La que se montó. Justo cuando solté a David, que iba a toda hostia, apareció un coche delante en la curva, y en vez de parar, se acojonó, dio media vuelta, y salió disparado cuesta abajo chocando con otro coche que subía. Yo me agaché detrás de una columna, y David acababa de reunirse conmigo mientras comenzaba a deshichar la lancha cuando empezaron a sonar sirenas de policía por los cuatro lados de la casa. Nosotros dimos media vuelta hacia la puerta contraria del accidente, y vimos que entraban un par de policías. No nos vieron y los seguimos. Entramos detrás, dejamos la lancha a medio hinchar en la puerta de Marshall, y nos encontramos con Diejo y Jorge preguntando qué había pasado. Y nosotros, no sé, ni idea, vamos a ver. Y medio disimulando nos encontramos con los policías hablando con las dos chicas, que decían, lo sentimos, muchas gracias, no volverá a pasar. Se fueron todos. Las chicas dijeron: Diego, Jorge, Marshall, volved a vuestras habitaciones. Y David y el otro cogen el vuelo de este fin de semana para casa. Aquello fue el hundimiento del Titanic. Primero, porque, joder, a mí no me parecía tan grave. Y segundo, porque lo decían sonriendo y en plan ” y un problema menos”. Así que se fueron todos y yo me quedé con ellas, con las manos en los bolsillos y pensando. Las chicas me ignoraban, hablaban de sus cosas. Pensaba en ir a la desesperada, decir que nosotros no habíamos hecho nada, que ni siquiera nos habían preguntado si era verdad, que era injusto. Pero me salió: Si os hemos… quiero decir, si habeis dado la cara por nosotros y os han avergonzado por nuestra culpa, lo siento. No sé qué mierda de frase es, pero así foi. Y una me dijo: no, no nos han avergonzado, muchas gracias.

Y ante la rotundidad del muchas gracias, me dí la vuelta. Y empecé a caminar. Silbando. Porque empezó a apoderarse de mí una tontería… Ellas me caían mal, y no sé cómo, lo que pasaba me hacía feliz, y quería demostrarlo. Así que en medio del silbido, me dí media vuelta otra vez, y lo más contento que pude les dije, como si nada hubiera pasado: bueno, ¿ y a qué hora se come aquí? No, lo digo porque, joer, con tanto ajetreo a uno le entra el hambre, ¿no? Bueno, voy a ver si encuentro la cocina, chao. Y me volví a ir silbando. Jorge me encontró y me preguntó si estaba bien, bla bla bla. Y yo le dije: Jorge, quiero pasármelo de puta madre. Tú conoces la ciudad, llévame por ahí.

Y nos fuimos los cuatro (el quinto es Marshall) a ver Nueva York. No había ningún edificio típico, sólo conocía uno y era porque pertenecía al juego Hotel. ¿Sabeis el que era más o menos semicircular?  Pues ahí estaba. Había otro, que no sé de dónde salía, pero miraba estaba en la acera, miraba hacia arriba y me entraba vértigo. Para poder verlo todo tuve que andar como un minuto a lo cangrejo, marcha atrás. Nos metimos en el metro, y por unos túneles en los que por fin entendía a la gente, porque estaba lleno de hispanos.

Y llegamos al final del sueño. Estábamos pasándolo estupendamente en los túneles, cuando me viene un yonki que ví en alguna película, y me pregunta en inglés si tengo un cigarro. No le entiendo ni papa y paso de él. Me coge del brazo y me señala mi tabaco. Le doy un cigarro y después me señala la cartera. Lo mando al carajo y le saco el brazo de un golpe. Me meto entre la gente, y al momento vuelve a agarrarme el tipo, con una jeringuilla apoyada en el medio de mi esternón. Con la mano izquierda le agarro su derecha, la de la jeringuilla y con mi derecha intento zoscarle. Pero con su otra mano (su izquierda, eso es) él para la mía y la coge para no soltarla. Y entre forcejeos y me cago en tu madre, se acaba el sueño. Hala, una foto de Sophie, mi psicoanalista, que todavía está meditando lo que me pasa.

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Al final son las dos de la mañana y me encuentro con que las cuatro bodas y un funeral del Windows Media se repiten una y otra vez. Así que, como es el final y lo que veo son fotos, pues ya me imagino de quién es el funeral. Ví la película, y en la tercera boda estuve todo el rato esperando a que se muriera. Me dió pena, era el mejor personaje. Después se me fue más la olla y pensé que si metieran a Tom Bombadil en la peli del señor de los anillos, él sería perfecto. Y mientras veía la peli pensaba, joer, yo soy Charles. Incluso los “joder” de cuando se queda dormido son los míos. ¡Incluso Scarlett es mi hermana Esther! Pero así que va pasando la peli pienso, “no, yo soy el burridiota del Tom”; pero no, yo soy Fiona, y bien feliz que estoy.

Como todo Livingstone, supongo, que todavía no haya estrenado las vacaciones, quien las tenga. A mí me quedan dos semanas para estrenarlas, y prometo que lo primero que haré será el clásico de las Runaways, y lo segundo, aventura portuguesa con Juanma y Nuria, y lo tercero, Wall-e, y lo cuarto, Dark Knight. Y después rascarme la tripa hasta que me se depile. Y mientras tanto, soñar con éstas tahitianas salidas del motín del Bounty.

Bueno, bueno, bueno. Y nosotros pensando que el problema de ésta película era que el Ford iba a ser un viejales, (ja, quien me diera tener esa vejez cuando llegue la mía). No, el verdadero problema de ésta película, que lo tiene, y enorme, es la historia. Lo que buscan. No le pega. Que se podría haber mejorado si al final, en vez de decir, bueno, ya que podemos mostrémoslo todo, dijeran, es mejor sólo insinuar.

Y la última escena, qué coño, tampoco está mal como critican algunos. Sobre todo cuando se abre la puerta de la iglesia y el viento lleva el sombrero hasta los pies de Mutt, que hace amago de ponérselo hasta que llega Indiana y se lo saca con cara de “ya te gustaría”. En fin… como el fallo es la historia que han elegido, yo ya estoy esperando para la quinta, que en ese sentido, peor no va a ser. Casi imposible.

Porque el resto de la película… ¿Cuándo repetimos? ¿El domingo? ¡Perfecto!

Aiss, cabritos… Bueno, por si algún día cae una bomba atómica, ya estoy mirando de comprar una nevera bien grande pa mí y pal gato. ¡Gracias por la idea!

Que me moría e iba al cielo. Ya por el detalle de que iba al cielo me dí cuenta de que estaba soñando, que a mí no me la juegas tan fácilmente, subconsciente. Y yo, mientras viajaba, porque iba volando por los cielos celestiales, pensaba: “ya verás como San Piter resulta ser un borrachuzo, que justo cuando yo llego se le caen las llaves de la puerta como quien las pierde en una alcantarilla, y estamos toda la eternidad buscándolas por las nubes, ya verás.”

Pero no, qué va. Me poso en una nube, a lo niño perdido, y veo el siguiente espectáculo: un dintel, con un fluorescente de colores que pone “Heaven”, in inglish, apoyado en dos columnas doradas, formando la única entrada, pues hay muros de nube a ambos lados. Una fila de gente vestida como para ir a una boda, pero todos de blanco, que ríen y hablan como si estuvieran esperando para entrar en la discoteca. Y enfrente a la entrada, apoyado en un atril con un libro grandísimo, un negro enorme con una chapa que pone “San Pedro, ¿qué pasa?”

El tío me mira todo el rato, y yo, acojonao, miro disimuladamente al final de la fila (como a cien kilómetros) y comienzo a andar. Pero me dice “eh”, me paro en seco y empieza a chasquear la lengua mientras niega con la cabeza. “¿Tú aquí? No. Chao”. Le da a una palanca y comienzo a caer a toda velocidad a través de las nubes, mientras berreo dejándome la garganta.

Querido Dios, que sepas que me importa un carajo que no me hayas invitado a tu fiesta. Seguro que ni siquiera había nada de picar. Y que sepas que cuando Jesús te dijo por el móvil “perdónalos, señor, que no saben lo que hacen”, les estaba llamando de todo a los romanos cinco minutos antes, pero bueno, yo no digo nada que luego todo se sabe. ¿Eh, Mateo, Marcos, Lucas, Juan and Co.? ¡Que antes de que llegarais vosotros con el boli y las cámaras estaba Jesusito haciendo malabarismos todo japi, gritando “eh, tengo una cruz, mirad lo que hago, alehop”!

Bueno, ya no plagio más chistes. Un saludo, señor tres en uno.

Ende luego, debería caérseme la cara de vergüenza. Pero primero, felicidades, Javier Bardem, por hacer historia, y también por haber dicho: “No me interesan los premios”, y hay que ver qué cara pusiste cuando te dieron el Oscar. Que te faltaba decir “toma ya, jodeos, perdedores”. Segundo, tercer año consecutivo, creo, que nominan a Johnny Depp y tercera vez que va igual vestido, con el flequillo y esas gafas. Neno, cambia el atuendo, que va a ser por eso. Tercero, Marion Cotillard, ai loviu.

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Pero al grano. Hoy, después de pensarlo durante nada, he decidido dedicarle este post a ELLA. La que siempre me acoge en su seno, la que me aguanta cuando estoy reventado, la que nunca me dice no, y está ahí siempre que la busco. La que vivió conmigo mis mejores momentos y mis más grandes penas, apoyándome, abrazándome, queriéndome como yo la quiero. Nunca te he dicho gracias, pero ésta es mi manera de hacerlo. Te quiero y te necesito e incluso cuando estoy con otra me acuerdo de tí. Eres mi compañera más fiel, nunca hubo una cama como tú. ¡Te quiero, y que lo sepa todo el mundo! ¡Y a Marion Cotillard también! ¡Juntaros a las dos a la vez ya sería la reostia!

Que me casaba. Y todos, genial, tío, se os ve muy enamorados y tal y cual… ya lo decía yo… bla bla bla… sois tal para cual… ya iba siendo hora…

Y yo pensando, ¿pero de qué me hablan estos?¿Esta tía quién carajo es? Joder, si no me gusta nada, ¿dónde la he conocido?¿Estaría muy borracho?¿De qué la conocen?¿Me acabo de despertar de un coma o algo?¿Un viaje en el tiempo y acabé en el 1985 que no era?

Y ella, hablé con tu madre y ya hemos quedado en tal cosa para la boda, ¿mandaste esas invitaciones que te dije?¿van a venir tus tíos de Cuenca (por ejemplo)?, no he quedado muy convencida sobre el menú, nos hace falta esto para ese día, bueno, no me importa ir a Grecia, pero que sea en un crucero me da un poco de miedo…

En fin, dos días antes, feliz día de los enamorados. Como estoy enamorado de todes vosotres, menos de tí, (sí, tú), os dedico este video.

A ver. Voy y me duermo. Hasta aquí todo normal. Entonces me pongo a soñar que me quedo dormido y llego tarde al trabajo. Salgo de casa y bajo las escaleras tropezando con las paredes, y a la altura del segundo veo la cabeza de un tiranosaurio que empieza a lanzar dentelladas al aire intentando atraparme, el muy jodío. Ahí estaba el cabrón en el hueco de las escaleras, y no me dejaba pasar. Y me llama mi compañero, esperándome con la furgoneta en la calle: “¡A ver, mecagüendios, que ya llevo aquí una hora esperando!” Y yo: “pero es que hay un tiranosaurio en el hueco de la escalera y no me deja pasar”. “¿Y yo qué culpa le tengo? ¡Baja ya, joder!”

Más o menos fue así, y entonces me despierto. La alarma de un reloj puñetero que tengo en la mesilla da las 5 y 30. Yo no me levanto a esa hora, y lleva como un año puesta para que suene así. No me pregunteis porqué. Y me alegro de que en vez de hacer ¡¡PIIII PIIII!! haga piuu piuu muy cutremente, que siempre me estaba jodiendo. Yo también soy muy listo que en un año nunca se me dió por sacar la alarmita. Pero qué pasa, ¿me meto yo en tu vida? ¿Eeeeh?

Después de estas gilipolleces y de pensar porqué coño sueño con un tiranosaurio, me vuelvo a quedar frito y lo siguiente ya es la repera.

Me pongo a soñar que estoy en medio del Parque Jurásico, en mitad de la novela, con todos los bichos sueltos y digo: ” Coño, pero si esto es el Parque Jurásico de la novela, antes de que venga el Espilber a hacer la película, aprovecho, saco la cámara de video y la hago yo, ya puestos”. Y me saco la cámara de video del bolsillo y me pongo a recordar lo que va pasando en la isla. Y me digo: “Voy a la laguna, que ahora es cuando el tiranosaurio ataca al Grant y a los niños en el bote”. Y allá voy y me pongo a gritar: “Eh, tiranosaurio, gírate un poco más a la izquierda, que no se te ve bien así” Y me empiezan a gritar los del bote: “¡Aparta de ahí, gilipollas, que te va a comer!” Y así gran parte del sueño.

Luego llego al centro de visitantes, cuando están los velocirraptores por ahí intentando entrar y me voy junto al Henry Wu y le pregunto: “Oye, que no me convencen los velocirraptores que teneis aquí, ¿qué mas tienes por ahí para que pueda elegir, y tal?” A estas alturas del sueño ya tenía a un tipo detrás que se encargaba del sonido y llevaba siempre un micrófono con pertiga de esos. Y los supervivientes que nos miraban en plan quiénes son estos tarados… aaaay.

En fin, a ver qué chorrada sueño hoy. Si es del mismo estilo que la última, firmo ya, porque me lo pasé pipa.

Como mi sueño de los aviones tuvo bastante éxito, pues me junté con los guionistas y productores y demás y decidimos hacer la secuela. Así que hoy, al volver de trabajar y feliz porque sólo estuve hasta el mediodía y comenzaba las vacaciones, decidí obsequiarme una buena siesta, ya que Pablito Madeiras no tenía ánimos de ir a la playa. Joer, qué frase más larga.

Y me puse a soñar. Estaba en Las Casas de la Marina, al lado de mi antiguo colegio, non sei qué carallo facía, pero ahí estaba yo solito en medio de la calle, a media tarde, cuando todo dios duerme la siesta. Escuché el ruido de un avión y me puse a buscarlo por el cielo. Apareció justo detrás de donde yo estaba un avión de pasajeros, azul oscuro casi negro, como la peli, por la mitad de arriba y blanco el resto. Venía volando bajísimo, pasó por encima de mi cabeza, siguió unos cien metros, metió un par de bandazos a cada lado con la cola y tocó suelo. Lo primero en impactar fue la cola, que explotó. La explosión fue reventando el avión de atrás hacia delante a medida que iba tocando suelo.

¿Y qué hice yo? Correr como un valiente hacia… mi casa. No sé porqué, pero me pareció que todo estaba en peligro. Me encontré a mis primas Celia y Xiana por el camino, que venían asustadas a ver qué había pasado, y de repente apareció un jet, o el avión que sea, uno de esos de Top Gun, o el que pilotaba Schwarzenegger (no he tenido que ir al gugel a ver cómo se escribe, ejem) en Mentiras Arriesgadas. Bueno, uno de esos de irse a la guerra. Y el muy cretino del piloto empezó a disparar misilazos a lo que quedaba del resto del avión de pasajeros, y después comenzó a seguirnos a nosotros.

Nos metimos debajo de un puente por donde pasa la vía del tren, que ya me dirás tú la seguridad que daba eso, pero por suerte parecía que el piloto iba como una cuba y no acertaba a darnos. Así que cuando parecía irse, salimos del puente y nos subimos a él, y vimos el jet cayendo en espiral, planeando a duras penas, para acabar estrellándose en medio de unos edificios. Ahí acaba el sueño.

Me desperté angustiado completamente, pero al ver las persianas al lado de la cama, me tranquilicé y empecé a pensar en el puto sueño. Joer, es que ya van dos veces que sueño con aviones estrellándose. ¿Qué pasa? ¿Que tengo miedo a volar en avión? Ya volé unas seis o siete o ocho veces y nunca me acojonaron demasiado. En fin… que aparezca el Froiz ese y me lo explique. Sólo espero que si hay tercera parte no se muera el protagonista.

Lo siguiente no es rap, pero a ver si te gusta.

Aaay, cómo me gustaría haber vivido esa época.

Como decía Martin Luther King, hoy tuve un sueño. Una playa pequeña, llena de rocas por delante, por detrás y por los lados. Habiamos bajado hasta ella por unas escaleras que había a la derecha, y nos fuimos hacia la izquierda Diego, David, Celia, Sara y yo. No debía ser verano, porque el cielo estaba nublado, hacía un poco de viento y un bastante de frio. No sé lo que hacíamos por allí solos, pero lo estábamos pasando bien. Diego, subido a una roca en la arena, nos avisa, y todos miramos hacia el mar. Un avión de pasajeros venía hacia la playa a todo meter, y acabó resbalando por la arena a toda velocidad hasta incrustarse en las rocas por las que estaban las escaleras. Todos nos quedamos flipando, sin saber qué hacer. Los motores del avión hacían un ruido tremendo. Cuando decidimos acercarnos, el avión explotó. Estuvimos como un minuto mirando sin poder hacer nada. Al momento escuchamos otro ruido de motores y vemos a otro avión cayendo desde el mar hacia el lado izquierdo de la playa, a unos cincuenta metros de nosotros. Nada más tocar la arena, la cabina se queda clavada y todo el avión comienza a descomponerse de delante a atrás, mientras sigue camino a duras penas y también se estrella contra las rocas. Revienta todo. Y allí estábamos nosotros, en el medio de los dos.

Empezamos a pensar en Osama, porque ya era casualidad. Y mientras divagábamos, más ruido de motores. Esta vez era un avión que venía panza arriba y directo a nosotros. Saltamos hacia la izquierda, y me acuerdo de correr mientras el morro del avión que se acercaba se hacía más y más grande, y que si me fijaba, ya podía distinguir a gente por las ventanas de la cabina. Pasó a tres o cuatro metros por encima de nosotros, la cola se le clavó en la arena, se le rompió, y salió despedida hacia arriba. El avión nos caía encima, pero al final, nos libramos. Éste no reventó. Pero a mí ya me daba igual. ¿Qué era lo que estaba pasando?¿Estábamos en guerra?¿Nos invadían los extraterrestres?¿Cómo era la situación fuera de la playa? Nunca en un sueño me había comido tanto la olla.

La única manera de salir de la playa ahora, era escalando las rocas. Por suerte, no parecía dificil, pues tenía salientes donde poner bien pies y manos durante todo el ascenso, y la pared estaba inclinada pero no tanto como para ser demasiado peligrosa. Nos propusimos descansar y nos sentamos en las rocas a mirar el espectáculo. Los tres aviones ocupaban casi toda la playa. Y un cuarto acababa de aparecer por detrás de las rocas, rumbo sabe dios dónde, pero no hacia nosotros. Iba totalmente ladeado, y un ala estaba a punto de clavarse en el mar. (Esto creo que lo ví hace años en Impacto TV). El ala toco el agua, y empezó a sumergirse. Cuanto más se sumergía, más giraba el avión hacia nosotros. Finalmente giró 180º , dejando una estela semicircular en el agua muy bonita, el ala rompió, el avión se liberó y empezó a girar de lado sobre sí mismo, rompió el otro ala cuando tocó el mar, y siguió camino hacia la playa cuan largo era. Llegó totalmente atravesado y aplastó los otros tres. Explotó e hizo explotar al que tenía la panza hacia arriba. Toda la playa estaba ardiendo, y nosotros perdimos el culo subiendo por la roca.

Cuando llegamos arriba, vimos otro avión volar a unos cien metros de nosotros. Parecía que iba bien. Entonces explotó desde dentro. Le salía fuego por todas las ventanas, pero no rompió. Siguió volando, dejando una huella enorme de humo negro. Poco a poco fue bajando, hasta acabar por estrellarse en el mar, allá lejos. En el cielo no había más que aviones que volaban bajísimo, antes de reventar o caer al suelo sin más.

Lo peor de todo era lo cerquísima que estaban de nosotros y el ruido que hacían. Es lo bueno que tiene soñar en THX, supongo.

Lo que está sonando en el móvil de Xiana

Be My Baby, de Vanessa Paradis. Y vamos haciendo memoria para sacar el Xiana´s Greatest Hits. Pista 1 - House Of The Rising Sun, The Animals Pista 2 - Simple Man, Lynyrd Skynyrd Pista 3 - Girls Girls Girls, Motley Crüe Pista 4 - Even Flow, de Pearl Jam Pista 5 - You Give Love a Bad Name, de Bon Jovi Pista 6 - Ball And Chain, de Janis Joplin

Día de Nuestro Señor

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Flickalo!

Mira que os molan estos…

¡Miao!

Pos esto es todo, amigos. Para cualquier chorradita, por chorras que sea, no os corteis y mandadme un meil de esos a tylerrip@hotmail.com