You are currently browsing the category archive for the ‘Me pongo serio si hace falta.’ category.

Pincha aquí para escuchar la banda sonora del post. ¡¡Que pinches te digo!! Ej que si no, no tiene gracia. Y no la tiene con música, imagínate sin ella.

El relato que está a punto de leer está basado en hechos reales. Algunos de estos hechos han sido dramatizados para una mejor comprensión de los diferentes puntos de vista. El resto ha sido totalmente exagerado para que molara más. Y lo que quedaba, si quedaba algo, ha sido totalmente inventado. El nombre de los implicados ha sido cambiado por temor a futuras represalias judiciales. Las oraciones dejan de estar en pasiva. No es porque los implicados no fueran nadie y pudieran intercambiarse tranquilamente por cualquiera, incluido usted… Personas ordinarias en circunstancias extraordinarias. Que es la frase que siempre os encontrareis en cualquier libro de Spielberg. Siempre.

Hola, mi nombre no es tyler, pero eso es lo de menos. Recuerdo aquel jueves 16 de abril del 2009 como si fuera antes de ayer. Después de conseguir hacer cantar a aquellos extraterrestres y que contaran todo sobre el Facebook y toda la información que les estábamos dando para su futuro ataque y conquista mundial, se ofrecieron a llevarme hasta casa, pues ya era tarde. Nos despedimos bastante emocionados, ya sabeis que habíamos compartido momentos muy especiales. Antes de irse me volvieron a recordar aquello de que somos seres capaces de lo mejor y de lo peor, y me volvieron a poner el video de las bombas, las guerras, y las risas y los besitos… “Eh, vale, sí, sí, corta, ya vi Contact y Abyss y Misión a Marte. Queda claro… qué pesaos sois”. “Bueeeeeno, hala, hasta luego, ¿eh?” Encendí la tele y no había noticias fuera de lo común, otra vez había salvado el mundo y nadie se daba cuenta. Es jodido pero es lo que hay. Tenía un mensaje de la Preysler, “¿no problemo?”. “No problemo”, respondí. Me puse a roncar, que ya no eran horas. Al día siguiente, viernes, coma sempre me desperté tarde para ir al trabajo. La tele, la radio y los compañeros de trabajo, expertos mundialmente reconocidos en el campo del pronóstico meteorológico, decían que ese día llovería como nunca. La verdad, eso esperaba. Me dolía el cuello y aún encima tenía que trabajar en Cor… en Buahneno City, y como llevaba casi un año pintando libre cual pajariglio en las carreteras por el medio del monte, pues me apetecía un carajo el cambio. Y no llovía. El cielo más azul que os podais imaginar estaba ahí. Y la radio diciendo “cuidao que llueve”. Aún encima cachondeo.

Llegamos al escenario del suceso. Estadio de Riazor, más o menos, calle arriba, calle abajo. Las fans gritaban como locas y los periodistas se agolpaban alrededor del furgón. “Calma, calma” “¿Es usted el superhéroe que nos ha salvado de la invasión alienígena que estaba programada para ayer a las siete y media de la tarde?”. “No, yo pinto carreteras, mira, mira qué bonito me está quedando el ceda”. “Ah, pos es verdá”. “No olviden cuidar el medioambiente y automineralinarse y autovitamizarse”. “¡Es él!”. “¡Mierda!”. Me reconocieron, y eso que llevaba el flequillo cambiado de lado. Cuando toda la movida se fue calmando, seguía sin llover. Maldije por lo bajo (“¡¡¡MECAGÜENLAPUTA!!!”) y llamé la atención de un conocido que por allí andaba, y al que llamaremos Yastamos Jr. “Hombre, Rafa”. “Chiiist, no conozco ningún Rafa, me confunde usted”. “¿Aquéandas?¿Yanoestásenelclub?¿Porquétefuistealotro?¿Pintascarreteras?Miraquehuelemaleso,¿noacabaiscolocados? Bueno,    saludos    a    tu    prima.” “Eeeeh… sí. ¿Y tú no deberías estar en clase a estas horas? ¡Sigue así y acabarás pintando carreteras!”.

Y entre una cosa y otra, llegó el momento que no tenía que llegar. Mi voluntad flaqueó y perdí la noción de todo. Acabé de rodillas en el suelo, a lo Platoon, y proclamé, que es llamar en latín, pero con nivel pro: “Vendo mi alma al diablo a cambio de que empiece a llover ahora mismo y nos podamos ir a casa. Hoy no es un buen día, no aguanto más.” El cielo se oscureció, parecía que había llegado la noche, un viento helado se llevó toda la mierda del suelo y yo pensé: “bueno, por lo menos ya no hay que barrer”, se escuchó un siniestro murmullo salido del suelo… Mis compañeros lloraban mientras rezaban, la gente corría a esconderse, otros llamaban a sus familiares por el móvil, otros aprovechaban detrás de unos arbustos… y cayeron cuatro gotas.

Cuatro putas g****.

Me indigné todo. Como los curas dicen que el infierno está ahí abajo, pues me tiré al suelo con el asfalto en la naríz, y me puse a berrear como un condenado. “¡Satán, sé que estás ahí, este no era el trato! ¡Ni siquiera está mojado el suelo!” Como era un poco ridículo, me levanté y me subí al techo del furgón, que seguramente era más épico que estar tirado en el suelo. Mis compañeros trataban de detenerme, pero fue inútil. Apreté los puños, cogí aire y grité al cielo… sí, al cielo, sé que no es correcto del todo, pero quedaba mejor. “¡Señor de las tinieblas! ¡Satán, Belcebú, o como sea que te llamen! ¡Me has engañado! ¡Yo lo que quiero es no trabajar hoy! ¡Y me mandas cuatro gotas de mierda! ¡Yo lo que quiero es un puto diluvio! ¡Que se confundan la tierra y el mar! ¡Hazlo ya o devuélveme mi alma! ¡Te obligo a hacerlo ya! ¡Uí, mesié! ¡Right now! ¡AHORA!”

Sí, esta es una de esas dramatizaciones, en realidad no soy capaz de decir todo eso y berrear como berreé sin volver a coger aire. Buahneno City se quedó sin aliento por un instante, mientras un rayo partía el cielo y tocaba el mar. El agua hervía y las nubes se formaban, adentrándose por el Playa Club hasta nosotros. Los cuatro borrachos que todavía allí quedaban, salían a toda ostia. A mí me dió morriña, qué tiempos, y sonreí, porque claro, ver a cuatro borrachos corriendo es divertido, tropezones, farolazos… todo eso. Y me se apareció Mick Jagger, que estaba dándole collejas a Axl Rose,  y me soltó: “Esto era lo que pedías, ahora me perteneces”. Y el Axl: “¡au! ¡u-hu!”

… Y la que cayó. Na miña vida vi llover así. Bueno, en lo que va de mes. Pero, joder, cómo llovía. El nivel del mar si no subió diez metros no subió ninguno. A los del Gasthoffff se les atragantaba el croasan, los tiburones del acuario cantaban “libreeee, como el sol cuando amanece, yo soy libreeeee, como el maaaar”, todo el cuerpo de la local salía de los bares, los pesetas apretaban el acelerador y por primera vez no paraban con el semáforo en ámbar, en Matogrande había sitio donde aparcar y en Penamoa llamaban a la nacional…

Al ver la líada sólo pude decir: “Buah, neno, vaya muvi. La ñapa que me ha montao el cherife. Pinrelo pal kel que aquí me juman a mecos. A ver si safo.” Pero no hizo falta. Nadie se fijaba en mí. Todo el mundo corría a comprarse flotadores de patito… Así que me quedé allí en el techo del furgón, viendo el espectáculo y riéndome por no llorar… Me había quedado sin alma a cambio de cinco o seis horas de trabajo que me quedaban…

Y nada, aquí estoy, esperando a que llegue la hora de saldar cuentas… Amargao total. Homer se había librado porque antes le había dicho a Marge que su alma le pertenecía a ella. Yo he dicho muchas cursilerías, pero esa nunca se me había ocurrido. Mieeerda.

Cuando llevas una luz muy potente al medio del monte, lo más normal es que empiecen a pulular estos pequeños bichillos alrededor de los focos. Pero es una invasión en toda regla. Nada más placentero que sacarte una polilla del bolsillo y descubrir que su tacto es como el de un globo a medio hinchar. Que lo aprietas un poco y..puaj.

Pero bueno. A lo que iba. Es triste ser una polilla, pero es poético. Imagínate que eres una, viviendo en tu arbolito de 35 metros cuadrados, intentando sacar significado de tu existencia como lepidóptero (gracias wikipedia, es lo único que me quedó claro), jarta de esquivar coches y ponerte ciega de miel o lo que encuentres, incubando verdaderos capullos que nunca te agradecerán nada, que nunca te dirán “gracias, mami, por el bocata de papel, no, en serio, gracias”. Triste en tu revolotear, que no sabes si vienes o vas, sonando las valquirias cada vez que un estúpido humano la emprende contigo a manotazos sólo porque existes… es jodido. Y en medio de las tinieblas, una noche aparece La Luz. ¡¡Por fin!! No sabes lo que es, pero sabes que es la respuesta. Todo está ahí. Y tú,como todas tus vecinas, te lanzas a la búsqueda de la verdad. Empiezas a acercarte irremediablemente atraída, una pequeña aproximación y ves que el calor que necesitas está ahí, otra pequeña pasada y el calor se vuelve terrible, ¡no! ¿Por qué?

Porque eres tonta, te vas a quemar y no lo sabes. Pero sigues. Oh, La Luz. ¡Tienes que alcanzarla! ¡Acércate más, vale la pena! ¡Diossssss! ¡No puedo, arde! ¡Pero sé que tengo que ir, me hipnotiza! ¡No puede ser que haga tanto daño, es La Luz! Pero te acercas tanto que tus alas piden papas y gritando mei dei, mei dei, tienes que hacer un aterrizaje forzoso.

¿Quién es el monstruo verde que me mira desde allí arriba? ¿Por qué acerca tanto sus patas hacia mí? Intentaré alejarme un poco, ay, así será suficiente. ¡Déjame, no me pises! ¿Te estás cachondeando? ¿No ves cómo sufro?

¡No, se va La Luz! ¿A dónde la llevais, monstruos? Tengo que alcanzarla… ahora que sé que existe… Y reuniendo fuerzas del calorcito del aglomerado te levantas en el que será tu último vuelo. El viento revuelve tus antenas y sabes que cuando llegues a casa tendrás que gastar mucha espuma para dejarlas como estaban, con el rollito peinás-despeinás que tanto te mola, pero saber que en estas situaciones puedes volar tan rápido te hace feliz, y vuelas aún más rápido, tanto que enseguida llegas a La Luz, que vuelve a estar ahí estática, esperándo por tí. La pasas, das media vuelta ahí en el aire, donde está toda la libertad que conoces y te lanzas a toda ostia hacia la maravilla de lo desconocido. No importa el calor, no importa el dolor, es la gracia de lo blanco que todo lo ciega, pones cara de estreñida y te acercas hasta donde ya nada importa.

La pobre comienza a caer en una lenta espiral, hasta perderse en la oscuridad del suelo.

Y mirando estas historias de valor y superación es como me entretengo yo en el trabajo. Otro día cuento lo de hacer fogatas en la playa y ver las pulgas saltar al fuego. Pero bueno, moita diferencia non hai.

Antes de nada, un video, que se cumplen cien años del nacimiento de David Lean, y es algo que hay que celebrarlo. Bueno, tampoco mucho que el tío lleva como quince o veinte años muerto y le va a dar igual. Hala, ahí va una escena suya, a prueba de paciencias forjadas en el estilo Mtv, espectaculo ajeno a la informática, y frases como “Mi nombre es para mis amigos”, bofetón en la cara para Omar Shariff.

La tele fue la que me enseñó lo que era el cine. Esos sábados por la tarde viendo las películas de Amblin´ que daban en la primera… Esos panorámicos destrozados por el 1.33:1 de la pantalla… que si era un 1.85:1, bueno, pero como fuera un 2.35:1, destroce total.

Me explico. Las cámaras de cine tienen diferentes formatos. Los más comunes, en los tiempos que corren, son 1.85:1, 1.77:1, 2.35:1, 2:40:1… la diferencia entre los dos primeros o los dos últimos son pocas. Depende de la cámara, la lente, el negativo y chorradas varias. (Atención, no tengo ni idea, si alguien quiere decir que no depende de nada de eso, adelante, está en su casa, en serio). Y el televisor sólo tiene un formato, el 1.33:1, 4/3 o como querais llamarle. O más bien tenía, porque ahora tenemos los televisores panorámicos, que para mí son un timo, porque se ven como el culo. Desde mi humilde punto de vista. Esos nuevos televisores tienen un formato 16/9, equivalente al 1.85:1 que decíamos antes. Bien, los números son la relación de la anchura de lo que vemos por su altura. Para ponerlo fácil. Si mi pedazo de televisor del año catapum tiene una pantalla de, por ejemplo, un metro de alto (ojalá), tendrá un metro y treinta y tres centímetros de largo. Más o menos. ¿Entonces cómo hacemos para poder ver una peli rodada en 2.35 en nuestra tele de 1.33? ¿Eh? ¿Tio listo?

Qué lío de números, qué lío de puntos y no me entero de na. Yo tampoco, así que mejor unas fotingas para despejarnos un poco y verlo todo más claro.

Bueno, aquí llega el artizta con su peli, que decidió rodar en 2.35. Por ejemplo, la foto horrenda de abajo que parece sacada de Beverly Hills 90210.

muro-de-ber.jpg

Fácil y sencillo. La anchura de la imagen es 2.35 veces mayor que su altura. Y para visionarlo en el televisor, algún avispado tuvo ésta idea.

133.jpg

¡AAAARGH! ¿Pero qué es ésta basura? ¿Dónde están los personajes que faltan? ¿Porqué tiene tanto ruido la imagen? (Que aquí no lo tiene, pero lo tiene, ejem). ¿És esto lo que quería el director? Ni de coña. Y en éste ejemplo, bueno, vale, pero imaginaos que están sólo en el plano Diego, el de la izquierda de todo, y Ale, a la derecha. No veríamos a ninguno, o en el mejor de los casos, moviendo la imagen para centrarnos en lo que queremos ver, que tambien se hacía, sólo a uno de ellos. Cómo en Hook, en 1.33. La imagen me mostraba a Peter con sus hijos, hablando con la vieja Wendy, a quien sólo escuchaba. Pero la imagen se mantiene en Peter durante toda la conversación. ¿Qué pasa, porqué no cambia el plano a ella? En el dvd, en 2.35, descubro que Wendy está en el mismo plano, pero gracias al recorte de la tele, desaparece. Así, sin más, interpretación de la actriz y composición del plano al carajo. Pero bueno, porque era Spielberg, que si llega a ser Kevin Smith lo de la composición tampoco se iba a notar mucho.

Solución, ésta.

235.jpg

Esas dos franjas negras. Que mantienen intacto el formato 2.35. ¿Que es un 1.85? Dos franjas más estrechas. Punto. Se llama Letterbox, buzón, el mejor invento para la tele, después de Humor Amarillo. Cada vez que veía que una película comenzaba y mantenía las dos franjas después de los créditos, (que esa era otra, empezar bien en 2.35 y justo después de “Dirigido por Menganito de Tal”, tracatrá, puñalada trapera y un 1.33 como una casa) era la persona más feliz del mundo. Tengo que decirlo, aunque igual no parece una buena película, pero para mí poder ver en TVE1 Jungla de Cristal III en panorámico, fue casi una experiencia religiosa. Vaya planos.

Bien, toda esta chorrada viene a que a partir de ahora voy a hacer mis fotos panorámicas en Letterbox, por aquello de homenaje a mis tiempos de felices sorpresas con la tele.

Y digo yo, que para decir esto no hacía falta haber escrito tanto.

-A cuestión é: ¿qué carallo é un manamaná?

-Non, neniño non. A cuestión é: ¿a quen carallo lle importa?

miiiiimiiiiimiiiiimiiiiiiiiiiiiiiii!!!!

…miiiii… ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!!!!!!!!!

Hoy este blog cumple un año… un mes y diecinueve días, y para celebrarlo, rescato el primer texto de más de tres líneas que escribí. Felicidades, conejillos cuatro ojos.

“El niño que quería ir a las paraolimpiadas de Currubedo.

Había una vez un niño que quería ser bueno con sus padres y con la gente en general. Su mayor sueño era estudiar mucho mucho y ser alguien decente en la vida. No le gustaba la gente mala, pero sí que le gustaba andar por el campo y ver las flores y las margaritas y comer verdura. Un día incluso ayudó a una señora que era muy mayor a cruzar la carretera y todo. Pero vino un camión y los mató a los dos.

En la misma ciudad vivía Torbegildo, y su mayor sueño era ir a las paraolimpiadas de Currubedo. Pero había un problema, y es que el chaval estaba entero. Incluso le sobraba. Pero él no cejaba en su empeño. Como era un cobarde de cojones, no se atrevía a cortarse él mismo un brazo o una pierna, pero si tuviera un accidente…
Nuestro querido Torbegildo salió a la calle en busca de aventuras y accidentes. Lo primero que vió en la calle fue la propia calle, y lo segundo un autobús que estaba cargando gente para llevarla a sitios a los que iban, porque nadie pilla el bus para otra cosa. Entonces a nuestro querido Torbegildo se le ocurrió la maravillosa idea de pensar a ver si se le ocurría algo. En estas un piano que estaba siendo subido para arriba bajó de pronto y mató a un viejo que estaba justo a su lado. Y Torbegildo dijo: Uuuyyy.

Así que se fue al cine a ver Jason X por si le venía la inspiración sobre muñones y amputaciones. Pero no entró a ver la Jason X que él pensaba, si no otra Jason X, en la que la gente era más feliz en la película y no se clavaban cuchillos si no otras cosas que Torbegildo no pensaba que servían para clavar. Pero la gente que iba a ver la película pasaba miedo igual porque todos gemían y suspiraban.

Como se aburría y no entendía la película, pues se salió para afuera del cine. Conviene, se dijo, planificar artimaña simple aunque efectiva a fin de alcanzar nuestro propósito establecido. Sí, tienes razón, se respondió. Y allá fue nuestro chaval, el muy imbécil, a la vía del tren, porque sabía que el expreso de las ocho y media llegaba ahora, a las cinco menos 48. Fue corriendito hacia la vía y para atajar atravesó por una nave industrial de cortes de acero. Había un señor con una radial que a punto estuvo de cortarle una pierna, pero Torbegildo fue rápido y pudo esquivarla, pero al esquivarla tropezó con un señor con una taladora que se le cayó de las manos e iba a parar a la cabeza de Torbegildo, si no fuera porque Torbegildo saltó hacia atrás, pero como el ojo del culo no ve, no pudo ver que había un señor controlando una grua que llevaba láminas de acero y que al darle el topetazo le dió sin querer al botón de soltar láminas de acero y las susodichas cayeron de lado sobre Torbegildo y los señores todos. Pero Torbegildo hizo un carpado hacia atrás, dejó el carpado en el suelo y saltó para evitar daños mayores. Los tres hombres estos de antes murieron despedazados. Torbegildo ante tal baño de sangre pensó que como no se había traido el champú, lo mejor sería salir por patas. Lo pensó mejor y salió por la puerta.

Mientras, se puso a cavilar en lo sucedido, y al darse cuenta de las oportunidades perdidas, empezó a cabezazos con una pared mientras se llamaba imbécil. Y de una putísima vez llegó a la vía del tren. El expreso de las 20 y 30 llegaba temprano, porque aún no eran las 50 y ya asomaba por la vía. Así que Torbegildo aguantó firme en los raíles mientras esperaba el embestimiento con cara de estreñido. El maquinista lo vió e intentó frenar el convoy como fuera. Milagrosamente, el aparato se quedó a tan sólo dos centímetros y tres kilómetros de nuestro amigo. Torbegildo cabreado se cagó en la puta madre del organizador de los juegos paraolímpicos porque pensaba que nunca podría hacer realidad su sueño. Y mientras la madre esa se sacaba la mierda de la cabeza le pegó al Torbegildo tal paliza… pero tremenda paliza, que teníais que verla, ¿oiste? Y Torbegildo era feliz recibiendo ostias, porque pensaba que podría quedar acorde al sistema paraolímpico. Y como la tipa veía que Torbegildo se descojonaba mientras le sacudía, pos le dió con más fuerza. Torbegildo era feliz, feliz como sólo un niño puede ser feliz. Y se evadió a un mundo de poesía y mágica lírica en el que todas las palabras que se articulaban eran como vocablos de ángeles benditos tocados por un aura mística celestial. Tal que así: “te voy partir la cara, enano de mierda, te vía arrancar las piernas, vas a aprender a cascártela con la boca porque te voy dejar sin brazos, subnormal…” Oh, palabras divinas. Pero la pájara esta se fué y apareció por ahí George Clooney y dijo oh, dios mío, un niño herido, y se lo llevó para Urgencias aunque tuvieron que esperar a la madrugada porque es cuando la emiten.

George Clooney lo curaba mientras ponía cara de George Clooney y Torbegildo no se dejaba. Pero al final lo curó.

Y Torbegildo, que hasta ahora siempre había sido optimista y esperanzado, golpeaba una lata calle abajo, cabizbajo, bajo la lluvia que caía. Pero de repente dijo: Oh, llovía y ahora no. Y un viejo que pasaba dijo: chaval, tú tas tonto. Questá lloviendo a mares, joé. Y otro viejo dijo: diga usté que sí, putos críos, luego enferman y todo son poblemas. Y el primer viejo dijo: usté métasen sus asuntos, ¿quien la dao vela neste entierro? Y el otro dijo: entierro el suyo, carcamal.Y Torbegildo dijo: no, que digo que antes yo vía y ahora ya no veo. Y mientras los viejos morían infartados y lo corrían a paraguazos, Torbegildo corría él sólo calle arriba, pletórico de felicidad, metiéndose ostias con todas las farolas, porque se había quedado ciego perdido.

Su madre preocupada lo llevó al oculista, quien le dijo: eso es de no comer zanahoria. Y Torbegildo pensó que quizás era verdad, porque no recordaba haber visto nunca un conejo con gafas. Y al fin sonaron las trompetas y Torbegildo pudo ir a las paraolimpiadas de Currubedo, donde ganó las medallas de oro en tiro con arco, tiro al blanco y tiro de precisión, que ganó por ser el único que no mató a nadie.

Pero resultó que lo que Torbegildo tenía en los ojos eran cataratas, y un día se le salieron de madre y se ahogó. Y Torbegildo murió.”

Y así es como el amigo tyler se hace un grandes éxitos de sí mismo, asín, por el morro, y lo cuela como aniversario. En fin… Pues sí. Merry Pippins tu ol of yu.

Algunas pérfidas lenguas dirán que la versión tripona me hace más justicia, pero como este es mi blog, y aquí mando yo en total y absoluta dictadura, que se metan la pérfida lengua en el culo, a ver si les da gustito. Besitos.

Ayer fué el día del orgullo gay, pero como escuché a un anónimo en la radio, era el día de la libertad.

Pos sí, señores. Porque es el día de los gays, de los transexuales, bisexuales, heterosexuales, lo que uno sea, da igual. ¿Hay algo más libre que elegir lo que uno quiere amar, lo que quiere hacer con su cuerpo? No hay nada más perfecto que dos personas encontrándose y diciéndose “eres lo que estaba buscando, ¿soy yo lo que tú buscas?, pues adelante”. El amor mueve el mundo, es el motor que nos hace dar los más importantes pasos, la puta guía Campsa, ¡joder! Da igual cómo seas, eso son chorradas.

Pues eso, dedicado a todos, en especial al Grungie, que últimamente se mueve en ambientes hostiles… jajaja.

Un día desperté con una resaca chunga chunga de cojones, no sé lo que hice ayer,

al lado de la cama yo ví un papelote todo sucio y arrugado, qué coño puede ser, 

y cuando quise cojerlo y leerlo, muy pronto fui presa de una gran sorpresa 

y aunque yo me resistía, tuve que reconocer que era mi caligrafía

incongruencias que desafiaban la mayor de las paciencias, había sido autor

y no decía nada nada lógico, un mono del zoológico lo habría hecho mejor

los estertores de un cólico nefrítico resultan congruentes, incluso inteligentes,

comparados con el fruto de mi mente enajenada, largando sobre nada.

Pero como soy muy ecológico me dije que lo lógico sería reciclar

el pobre papelito, pensar que para esto un inocente arbolito tuvieron que talar

y muy pronto encontré para él un lugar muy chulo, junto al papel del culo,

allí su presencia sería de gran utilidad, un día de emergencia.

 

Y al cabo de unas horas se vino a comer el gorrón de mi cuñado, ¿quien coño lo ha invitado?

Animalito, traía un apretón de tres pares de cojones, con retortijones

sudaba, temblaba y sólo pensaba en poner un huevo, quedarse como nuevo

con los ojos en blanco hasta el trono se arrastró, y se puso a la faena.

Salió de allí sin limpiarse la zurraspa ni tirar de la cadena, imagínate qué escena.

Qué tío más marrano, blandía en su mano aquel texto inhumano, con cara de emoción.

Me abrazó, me besó, me mordió y lloró de alegría, creí que se corría. 

Y me dijo como pudo cuando recobró la voz: “Menuda poesía”.

Y se puso a hacer una canción pues aquella aberración desató su inspiración,

y le puso un ritmo unch unch y añadió un estribillo dedúadudua.

Y en tan sólo cuarenta segundos había parido el tema más podrido

la cosa más horrenda que escuchó la madre Gea, enfermizamente fea.

 

Y se vendieron en una semanita millones de compactos de aquel tema putrefacto.

Y yo que estuve a punto de emplear la canción del verano, para rebañarme el ano.

Ahora que soy rico, con billetes de diez mil me lo dejo bien limpito. Pobre principito. 

¡¡¡¡Pooooooobreeee priiincipiiitooooo!!!! 

Y qué pena no poder subir la canción.

Mi colega Pablo, aunque es más colega del licor café, me acaba de pasar este video, y me he descojonado un rato.

Si los dedos no me fallan, hoy cumplo esos años, y he estado pensando mil chorradas para escribir ahora, todas muy largas y con muchos nombres. Supongo que no hay nada mejor que ser directo y dedicar el cuarto de siglo que se me acaba de ir. Ya que nunca voy a recoger un Oscar, pues aprovecho.

A ella, por ser una verdadera leona con sus cachorros.

Y a él por enseñarme a comprender las cosas, antes que aprenderlas o aceptarlas sin más.

A los dos por mil razones que no sé escribir, pero que están ahí.

A Tyler por haberme maullado y a Eneko por seguir haciéndolo. Y a todos los demás. Nacer un 13 no debe dar tan mala suerte si he tenido el placer de haberos conocido. Los siguientes van por vosotros. Como este video.

Pues sí. Descubrí lo que era tocar una guitarra eléctrica viendo Papurrein en la gallega, en aquellos tiempos en los que sólo había tres canales. ¿A que nadie lo sabía? Bueno, pues ya está.

¡A por los que me quedan!

Lo que está sonando en el móvil de Xiana

Be My Baby, de Vanessa Paradis. Y vamos haciendo memoria para sacar el Xiana´s Greatest Hits. Pista 1 - House Of The Rising Sun, The Animals Pista 2 - Simple Man, Lynyrd Skynyrd Pista 3 - Girls Girls Girls, Motley Crüe Pista 4 - Even Flow, de Pearl Jam Pista 5 - You Give Love a Bad Name, de Bon Jovi Pista 6 - Ball And Chain, de Janis Joplin

Día de Nuestro Señor

septiembre 2020
L M X J V S D
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  

Flickalo!

Mira que os molan estos…

¡Miao!

Pos esto es todo, amigos. Para cualquier chorradita, por chorras que sea, no os corteis y mandadme un meil de esos a tylerrip@hotmail.com