¡Ya soy universitario!¡Todo el papeleo hecho, todos los expedientes trasladados y todas las asignaturas elegidas! ¡Hoy, casi una decada después, ya puedo volver a decirlo! Bueno, sólo me queda pagar los créditos, que su puta madre, por cierto…

Y en mitad del viaje para ir a trabajar volvieron a llamar y decir que nanai, que hoy nada, que llovía y tal, así que secuestré a Grungie y nos fuimos a Ferrol a comprobar lo difícil que es encontrar un bar abierto a las doce de la noche. Empezamos hablando de programas de edición de vídeo, típicas series de fotos con música de fondo (paridas que hace el Grungie, ups), y se metió conmigo porque claro, si utilizaba el Paint para las fotos, con un Windows Movie Maker para un video, iba sobrado. Y después derivó la conversación hacia lo de siempre. O las de siempre.

Y hablando de todo un poco, salió el tema de las ocasiones perdidas, bla, bla, bla, y esto fue lo que me dijo el Grungie.

Tío, muy mal hecho, lo que tenías que haber dicho era ” tú, largo, a por tabaco, y que la próxima vez que te vea que sea en Quién Sabe Dónde. Tú, quédate, y sácate esa guitarra de encima. Además tenía un tatuaje encima de las cachas, ¿verdad?… Pues tío, era la ocasión perfecta de crear un registro visual que no iba a haber Windows Movie Maker que te lo editase.” Y yo, ¿y qué canción le pondría? Y él me dijo que pusiera ésta ( “¡y después Ballbreaker!”):

Joer, cuánto cuadradito tiene el wideo.

Bueno, lo que he escrito es como un chiste mal contado, y con tres cuartos de gracia perdida por el camino. Pero en directo era descojonante… sorry, lost in translation. Y bueno, cuando alguien de la talla de Bon Jovi (metro setenta, más o menos) le haga una canción al fotochó, comienzo a utlizarlo. Mientras tanto, os dejo con este bonito tema,  dedicado al más infravalorado programa… give me something for the Paint, give me something for the bluuuues…