Después de pasar dos semanas que ni sabía si iba o venía, ver como el agua se llevaba la pintura allí por Ribadeo, poner cinta por tercera vez en el mismo tramo de autopista porque el aglomerado también se lo llevaba el agua, mirar el depertador y no saber porqué sonaba, liarme con la burocracia universitaria, estar a punto de comerme al gato, ser abducido por extraterrestres, hablar con la nevera, grabar música pop para escuchar en el coche como…

… o…

… sí, no me reconozco, espiar a los vecinos, dolerme una muela, mandar postales a los extraterrestres, odiar más los dvd de la Warner (me compré La Naranja Mecánica porque ponía formato 2,40 y es el mismo 1,85 de toda la vida, estafadores), llamar gilipollas a Jean Paul el Sastre, tragarme una pila, caerme de la cama, dominar el mundo, sacarme un ojo con un destornillador, comprar un disco, ver Titanic, encontrar pelis que creía perdidas, ligarme a Petra Marklund, jugar con el perro de mi hermana, faltarme con mi cuñao, esconderle el botox a Nicole Kidman, volver a dominar el mundo (las modas van y vienen), freirme los dedos con un ordenador, comer churrasco, escuchar Guns N´Roses, tener un libro, escribir un árbol, plantar un niño, freir una camisa y plancharme un huevo, hoy, después de, en definitiva, no hacer nada, me han llamado del trabajo para decirme que, for the very first time in a lot of ídem, tengo días libres hasta el lunes. Joder, el primer punto. Ya era hora. Que me regalan el viernes y el fin de semana. Gracias, ahora que me había comprado el traje de buzo…

Y no sé qué hacer, pero empezaré haciéndolo viendo ésto. Buen fin de semana a todos.

Michael J. Fox y Christopher Lloyd, eso es química en pantalla. Aprended Ben Affleck y J-Lo.