Sin exagerar.

Como cambiamos de campo de entrenamiento, decidimos comer en un restaurante que había allí al lado. Pedimos croquetas de primero, y lo del título fue lo que nos trajeron. Aproveché la ocasión para hacer una foto con el móvil por segunda vez en mi vida, y ahora tengo las cuatro croquetas de fondo de pantalla.

Y mientras comía la tortilla de segundo plato, Xiana y Juanma hablaban de la zorza y los choricitos al vino en los que yo estaba pensando, que tan amablemente nos servían en el sitio habitual.

Así que acabamos lo más rápido que pudimos y el café lo tomamos donde siempre, más que nada porque nos sentíamos fatal por haberles puesto los cuernos.