Ende luego, debería caérseme la cara de vergüenza. Pero primero, felicidades, Javier Bardem, por hacer historia, y también por haber dicho: “No me interesan los premios”, y hay que ver qué cara pusiste cuando te dieron el Oscar. Que te faltaba decir “toma ya, jodeos, perdedores”. Segundo, tercer año consecutivo, creo, que nominan a Johnny Depp y tercera vez que va igual vestido, con el flequillo y esas gafas. Neno, cambia el atuendo, que va a ser por eso. Tercero, Marion Cotillard, ai loviu.

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Pero al grano. Hoy, después de pensarlo durante nada, he decidido dedicarle este post a ELLA. La que siempre me acoge en su seno, la que me aguanta cuando estoy reventado, la que nunca me dice no, y está ahí siempre que la busco. La que vivió conmigo mis mejores momentos y mis más grandes penas, apoyándome, abrazándome, queriéndome como yo la quiero. Nunca te he dicho gracias, pero ésta es mi manera de hacerlo. Te quiero y te necesito e incluso cuando estoy con otra me acuerdo de tí. Eres mi compañera más fiel, nunca hubo una cama como tú. ¡Te quiero, y que lo sepa todo el mundo! ¡Y a Marion Cotillard también! ¡Juntaros a las dos a la vez ya sería la reostia!