Cierto, parezco más viejo porque no voy a cumplir 27, voy a cumplir 54. ¿A que ahora parece que me conservo bien? Pues es bien cierto. Cincuenta y cuatro. Nací un trece de febrero del… ¿dónde dejé la calculadora?… ¡¡1954!! Joé, que lo hago aposta y no me sale.

Pues sí, como ya voy mayorcito, aunque no lo parezca, ya no me interesa que me hagan regalos. No… bah… como que ya uno va perdiendo el interés y tal… Así que aquí os dejo unas recomendaciones de mi viejo amigo (también va a cumplir 54) Grungie, para que no os dejeis llevar por la generosidad, para que comprendais que a mí me llega y me sobra con vuestra presencia, vuestro amor, vuestra amistad y demás gilimemeces.

Así que ahí va mi lista de regalos, hala, teneis una semana.

Primero, facilito, la señora de arriba. Teneis el video, haced capturas de imagen y salid por el mundo adelante a buscarla. Teneis siete días. Grungie, toma nota y transmite a los demás.

Segundo, el último libro del Potter. No sé si sale en febrero o en marzo, pero como esté a la venta para el día trece, ahí os quiero ver con él. Sin presiones.

Tercero, un arco tradicional, que sea de menos de 50 libras, que me tiene hasta los borbones, y que mole un feixe. Tranquilos, es barato, jejeje.

Cuarto, Grungie, estás tardando en hacerte la casa y reservarme el garaje. Ya sabes, que me quepa el coche, la batería, las guitarras, la piscina y el flotador de patito. No te olvides del llakusi, la cocina, el salón y el jardín. Una caseta para el perro que no tengo, y otra para Eneko. Y ponme una claraboya encima de la cama.

Quinto, joer, la batería, más guitarras y más chorradas para rellenar el enorme garaje que se va a hacer el Grungie, y que me va a ceder amablemente por una de estas promesas tontas que se hacen. Tranquilo, si me toca la loto, me acordaré de tí.

Sexto, iba a quedarme en cinco, pero ya puestos.

Séptimo, acabad de pagarme el coche, joer, ¡que estoy pobre!

Octavo, y esto va para mi hermana. Conque alguna vez le eches gasolina al coche, me considero regalado por cinco años. ¡E vai limpialo!

Noveno… joé, no sé. Improvisad.

Décimo, quiero un barco. No una barca. Que mida mucho como mínimo.

Y no sé, si se os ocurre algo más…

Sí, es cierto, me se va la olla y me pongo mu chulito. Joer, cuando tenga ese garaje, aunque los coches me la traen floja, llamaré a Jorge, Pablo, Diego, Juanma, David (te petaré en la puerta (uy, qué mariquita sonó eso)), e imitaremos al Travolta and company.

Jeje, David es el “cinturita” Travolta y yo el del pitillo en la oreja. Y cuando acabemos de hacer el imbécil os mandaré de una patada a cada uno pa su casa.

Ayyy, qué maduro me siento. Creo que me he superado con este post.