Adios, gurbai, orguá.

El próximo día 23, víspera de San Juan, montaremos la mayor fiesta de la Historia desde que a Nerón le enseñaron lo que eran las cerillas. El DZine cierra sus puertas por voluntad propia, pero lejos de estar tristes, estamos ansiosos y emocionados al mismo tiempo. Porque Iván está preparando una despedida apoteósica, tal y como se merece la sala.

Pero… ay pena, penita, pena. ¿Qué será de nuestras vidas ahora? ¿Ánde iré yo los fines de semanas?¿A meterme en garitos de chunda chunda?¿Porque no hay ninguna alternativa en esta zona que sea la mitad de buena? Aisss… creo que se acaba una época de mi vida y otra menos alegre empieza.

¡¡Pero menos lloriqueos!! Sus quiero ver a todos la noche de San Juan en el DZine. Habrá conciertos, risas y sorpresas, y no os defraudará.

Por cierto, Smithee Band ya no tocamos ese día, pues Iván (baquetas) tiene que trabajar. Y como le jode perderse la última noche y que por “su culpa” no toque ninguno de los dos grupos en el que él toca la batería, pues… pues me ha pedido que yo le sustituya en The Cañas. Y así también representaré a una parte de la Smithee, qué coño.

Así que ya sabeis, este junio dzinero está que echa chispas y la traca final estallará en San Juan. Y dijo el viejo barbudo: “No os diré: no lloreis; pues no todas las lágrimas son malas”. ¡Lume!, y para muestra, este botón que nos dió LAMATUMBÁ el sábado.