Al final, salió todo al revés. Lo que podía ser un churro como una casa (By the way), lo clavamos, gracias a la aportación de un bajista de otro grupo, que al principio llegó todo preocupado preguntando “¿es en el mismo tono que en el disco, verdad?” y al final lo hizo mejor que nadie. Lo que podía ser todo un espectáculo (You shook me all night long), fue un churro como una casa gracias a mi trabajo en la guitarra. Años tocando la puta canción para cagarla de esa manera. No nos perdimos en ningún momento, Iván y Lucho lo hicieron mejor que nunca, Diego berreaba a más no poder… Como era el final del concierto, y nos había quedado todo perfecto, yo ya me estaba emocionando y me dejé llevar. Llegó el solo y pensé “si empiezo bien, el resto lo clavo, todo es empezarlo”.

Mantuve la primera nota y me acuerdo que miré a los presentes en plan alá vou. Seguí con el solo y la parte en la que toco en el medio del mástil sonó como tenía que sonar. Cuando subí hice un par de notas bien y de repente me encontré tocando algo que no era. Normal, tenía los dedos un traste antes. Oh, my god!

El plano en el que Angus recorre el escenario de un lado a otro, hasta que vuelve al centro con Brian Johnson, ahí la cagué. Vilmente, además. Lo peor es que era incapaz de recuperar y casi hasta las tres o cuatro notas finales del solo no pude volver a donde tendría que estar. La cara que puse en ese momento fue un poema. Todo el concierto esperando hasta ese momento, para convertirlo en un pequeño desastre. Y así acabamos.

Pero no pasa nada. En realidad subirse al escenario es un puto vicio. Los nervios del principio se fueron casi al momento, el truco era no mirar a la gente, no muy difícil, la verdad, pues parecía que detrás de los focos no había nada más. Y aún después del desastre me quedé con ganas de más. Estuve pensando en algo que hacer, pero cuando me preguntaban “¿Vas a volver a subir?” yo respondía “..mmm… creo que no”. Pero ahora creo que en cuanto tenga ocasión, sí.

Aquí estamos dándole a “Bailaré sobre tu tumba” canción fácil donde las haya y que no nos dió ningún problema, como debería ser. De izquierda a derecha: servidor al bajo, Lucho a la guitarra, Celia haciendo guachurugüe guachurugua, Iván a la batería, Diego cantando, y la adquisición a última hora de un guitarrista cuyo nombre empieza por D. Creo.